La soledad en los ancianos es una de las situaciones que más nos preocupan. Como seres sociales que somos las personas necesitamos tener relaciones, vínculos e interacción con
otros.

La necesidad de interactuar con otros no es una cuestión de edad, lo necesitamos todos, independientemente de la etapa de nuestra vida. Socializar evita que la tristeza mine las ganas de vivir y esta es la situación a la que se ven abocadas muchas personas mayores que se sienten solas.

La casuística de personas que al llegar a la etapa anciana sufren de aislamiento es cada vez mayor, en ocasiones por falta de movilidad o porque las familias no disponen de todo el tiempo necesario para atenderles.

A veces no es algo intencionado, simplemente los ritmos de vida que llevamos nos llevan a vivir en vilo, porque sabemos que las personas mayores de nuestras familias necesitan nuestra atención cada vez más, pero la vorágine del día a día nos come. ¡Cuántas veces hemos pensado! Mañana voy a ver a mis padres y cuando nos damos cuenta el día se ha pasado y les llamamos para asegurarnos que todo está bien.

Se puede vivir solo sin sentirse solo

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el grupo en el que más se incrementa la soledad no deseada es el de las personas de 65 o más años que viven solas.

En España, este grupo (mayores de 65 años) abarca a casi 2 millones de personas mayores, de los cuales el 41,7% viven en hogares unipersonales.

Alrededor del 60% de esos ancianos que viven solos ha reconocido albergar sentimientos de soledad y aislamiento. Las mujeres de 65 años son las principales perjudicadas por la soledad.

La soledad de los ancianos, problema grave

Investigaciones realizadas al respecto de estos datos del INE han concluido que la soledad es un problema muy grave de infelicidad en las persona mayores, que revierte de cierta incidencia en la mortalidad prematura.

Asímismo, la soledad y el aislamiento de los ancianos están asociados con el deterioro de la salud mental, el deterioro cognitivo y la acentuación de enfermedades cardiovasculares, hipertensión e incluso demencia.

La importancia de la atención, la compañía y el cariño

Un servicio de atención domiciliaria – ayuda a domicilio y acompañamiento profesional y confiable, una conversación habitual, la escucha activa, el compartir alguna actividad, tener en cuenta sus opiniones y gustos, o las muestras cotidianas de afecto y familiaridad serán a ciencia cierta, remedios eficaces para alejar de nuestros mayores y seres queridos ancianos esa desagradable sensación de soledad, sintiéndose arropados, atendidos y todavía útiles y válidos.

En Bienestar Familiar podemos asumir con profesionalidad, humanidad y calidad la ayuda a domicilio, el acompañamiento y cualquier servicio sanitario personalizado que necesiten las personas mayores. Habla con nosotros.